Internacional

El peligro creciente contra agentes migratorios — una amenaza transnacional

En los últimos años hemos sido testigos de una escalada dramática de ataques y amenazas dirigidas al personal encargado de aplicar las leyes migratorias. Lo que antes era un rumor o amenaza ocasional ahora se ha convertido en una práctica estructurada: se ofrecen recompensas millonarias para secuestrar o incluso asesinar a agentes.

Este fenómeno no solo representa un ataque directo contra los individuos y sus familias, sino también contra el Estado de derecho. Cuando quienes tienen la misión de hacer respetar las leyes son blancos sistemáticos, la frontera misma se convierte en terreno de intolerancia. Las organizaciones criminales, aprovechando la impunidad y la debilidad institucional, usan estas tácticas para amedrentar, imponer silencio y socavar la autoridad.

Para los agentes en terreno, actuar ya no es simplemente una misión operativa, sino un acto de valentía. Enfrentan riesgos extremos: desde inteligencia enemiga que monitorea sus rutinas hasta fuerzas criminales que buscan infiltrar sus operaciones para atacarlos desde adentro. En ese contexto, las medidas de protección — blindaje, rutas seguras, equipos de comunicación, respaldo aéreo — se vuelven esenciales.

Pero también es indispensable la coordinación entre agencias internacionales. Muchas de estas amenazas cruzan fronteras: organizaciones en un país imponen objetivos en otro. Combatir esto requiere intercambio de inteligencia, operativos conjuntos y sanciones que trasciendan jurisdicciones. Solo así, el sacrificio de quienes mantienen fronteras seguras no será en vano.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba