En Nepal, jóvenes reclaman democracia digital al decidir el liderazgo desde Discord

En un giro sorprendente en la política nepalí, la juventud del país está adoptando nuevas formas de participación ciudadana: desde plataformas digitales, específicamente Discord, están organizando el futuro inmediato de la nación.
El detonante fue una medida gubernamental que buscaba cerrar varias redes sociales y plataformas digitales, lo que desató el descontento entre la generación más joven. La acción fue la chispa que encendió protestas masivas, las cuales terminaron con el parlamento envuelto en llamas, un número significativo de muertos y el gobierno anterior en plena crisis.
Ante el vacío de poder, jóvenes activistas comenzaron a reunirse en un servidor de Discord, convocados por una organización de carácter civil. Esa instancia digital se convirtió en un espacio de debate, propuesta y, finalmente, de votación para elegir a una nueva líder interina que pudiera conducir al país hacia elecciones justas.
Más de 145 mil participantes, la mayoría jóvenes, formaron parte de este proceso que incluía deliberaciones, propuestas de nombres, encuestas internas y discusiones sobre qué rumbo debería tomar el país. En medio de la tensión, de los mensajes crípticos y de la necesidad urgente de un liderazgo transitorio, surgió un consenso: proponer a una exministra de justicia como figura interina para estabilizar el panorama político.
Aunque el canal digital no pretende reemplazar instituciones formales, sí funcionó como una válvula de expresión ciudadana, una plataforma alternativa para manifestar demandas, generar consenso y ejercer presión política. Sin embargo, los propios organizadores reconocen que esta democracia a través de Discord tiene límites: no abarca todas las voces del país, y enfrenta retos logísticos, éticos y de legitimidad.
Este episodio invita a replantear cómo la tecnología y las redes pueden volverse espacios de poder ciudadano real, especialmente en contextos de crisis política. También plantea preguntas sobre el futuro: ¿pueden estas formas digitales de participación institucionalizarse? ¿Qué implicaciones tiene para la democracia tradicional?




