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Descubren estructuras submarinas que aportan nuevas pistas sobre la tumba de Cleopatra

Un hallazgo arqueológico reciente en Egipto ha vuelto a encender el interés histórico y científico en torno al enigma que rodea a Cleopatra VII, la última faraona de Egipto. Investigadores han encontrado estructuras sumergidas frente a la costa de Taposiris Magna, lo cual podría ofrecer pistas valiosas sobre el posible lugar de descanso final de la reina.

Durante años, la arqueóloga dominicana Kathleen Martínez ha llevado a cabo una persistente búsqueda de la tumba de Cleopatra, incluso en zonas que otros expertos habían descartado. Su enfoque la condujo al templo de Taposiris Magna, situado a unos 50 kilómetros al oeste de Alejandría, un sitio que actualmente yace parcialmente sumergido por los movimientos terrestres de siglos pasados.

La novedad más reciente es el descubrimiento de lo que podría ser un antiguo puerto hundido justo frente a la costa de Taposiris Magna. Este hallazgo fue impulsado mediante la colaboración con el explorador marino Bob Ballard, conocido por haber encontrado el Titanic. En las aguas profundas han sido identificadas estructuras de gran escala: pisos pulidos, columnas monumentales, anclas, ánforas y bloques bien trabajados que sugieren un diseño deliberado y humano.

Lo que hace especial este puerto es su posible vínculo con Cleopatra. La hipótesis del equipo es que podría haber servido como punto de acceso marítimo para el templo, y que podría conectar con túneles subterráneos que la expedición ya había descubierto en tierra. En una de las excavaciones terrestres previas, el equipo halló un túnel de más de 1,300 metros que se interna bajo el agua, además de cerámica, restos del periodo ptolemaico y documentos relativos al culto a Isis, una deidad a la que Cleopatra se vinculaba simbólicamente.

Gracias a los nuevos descubrimientos marítimos, la visión del sitio se amplía: no es solo un templo religioso aislado, sino un complejo más extenso, con funciones tanto ceremoniales como quizá comerciales o rituales, que pudo haber sido estratégico para la reina y su corte. Si ese puerto era funcional en la época de Cleopatra, su localización y su conexión con el templo podrían apuntar hacia posibles rutas que el equipo de arqueólogos deberá rescatar o investigar.

Este avance no confirma aún que la tumba de Cleopatra haya sido hallada, pero sí refuerza la creencia de Martínez de que la región de Taposiris Magna tiene una relevancia especial en el mapa arqueológico menor conocido sobre la reina. Ella sostiene que Cleopatra pudo haber sido enterrada cerca de este templo, escondida de los romanos, y transportada mediante rutas marítimas o túneles para evitar su localización.

La expedición proyecta seguir explorando tanto en tierra como bajo el agua, profundizando en las estructuras sumergidas, mapeando el fondo marino y abriendo nuevas líneas de excavación, especialmente alrededor de lo que han llamado “Salam 5”, una sección con columnas y bloques alineados bajo el mar.

Este hallazgo representa un paso significativo en una búsqueda que ha durado décadas, un anticipo de lo que podría transformarse en uno de los descubrimientos arqueológicos más emblemáticos sobre una figura tan envolvente como Cleopatra. El misterio, por ahora, permanece, pero el mar parece estar comenzando a abrir sus puertas para revelar lo que ha guardado bajo sus aguas durante más de dos milenios.

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