
Las fuertes lluvias que en los últimos días han azotado al centro y oriente del país han dejado un saldo trágico con decenas de personas fallecidas, más de medio centenar de desaparecidos y miles de familias afectadas por inundaciones y deslaves.
Veracruz, Puebla e Hidalgo se encuentran entre los estados más golpeados por el temporal, donde ríos desbordados y caminos destruidos mantienen incomunicadas a varias comunidades. Se estima que más de cien mil viviendas han resultado dañadas y al menos 150 municipios han sido declarados en emergencia.
Ante la gravedad de la situación, la presidenta Claudia Sheinbaum ha encabezado personalmente la atención en las zonas afectadas, supervisando las labores de rescate, entrega de ayuda humanitaria y apertura de caminos para llegar a las poblaciones aisladas.
La respuesta del gobierno federal incluye despliegue de personal de protección civil, fuerzas armadas, maquinaria y puentes aéreos para llevar víveres y medicinas a los damnificados. Sin embargo, también han surgido críticas por la lentitud en algunas regiones y la falta de coordinación con gobiernos estatales y municipales.
En medio de la tragedia, la emergencia ha reavivado el debate sobre la falta de un fondo específico para desastres naturales, mientras la prioridad inmediata sigue siendo rescatar a los desaparecidos, atender a los heridos y asegurar refugio a quienes lo perdieron todo.




