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Mexicano deportado promete a su familia no regresar a EU: «Ya no me voy a ir»

“Ya no me voy a ir, ya no me voy a ir”, es la promesa que Ramón Ramírez le dice a su madre al regresar a su casa después de ser deportado desde Estados Unidos.

Ramón fue entregado en Tijuana, Baja California, a las autoridades mexicanas. Al pisar suelo mexicano corrió con su familia en Tecate y prometió que nunca volvería a intentar cruzar hacia Estados Unidos

Migrantes no encuentran el sueño americano

“Muchos piensan que estando allá va a ser lo mejor y no, no es así, aquí de perdida estoy en un lugar que nadie me dice nada, puedo ir a gusto a la tienda, puedo ir a gusto a cualquier parte, no andamos escondiéndonos de nadie, pues desde que uno brinca tiene que andarse escondiendo ve uno el helicóptero y esconderse, una patrulla y esconderse y también allá, pues no pueden salir a la tienda porque los agarra migración”.

Ramón llegó con un grupo de 40 mexicanos deportados al albergue flamingos en dicha ciudad fronteriza. Ahí, como parte del programa México te abraza, se les ofrece comida caliente, dónde dormir, el trámite del CURP y un acta de nacimiento.

Además, se les entrega una tarjeta del banco de Bienestar con 2 mil pesos y un boleto de autobús para cualquier estado de la República, beneficios que Ramón no tomó por la urgencia de dirigirse a casa, pues estaba tan solo a una hora de volver a ver a su madre.

“Quiero agarrar un taxi para Tecate, ¿no saben en dónde?”, preguntaba desesperado.

Con sus pertenencias en una bolsa y sin dinero, agarró camino hasta que consiguió un aventón. Emiliano lo acompañó para conocer su historia.

Problemas tras cruzar la frontera

“A mediados del año pasado salí del hongo, salí de la prisión, duré 5 años y un día en la cárcel, aquí en Tecate, y todos traían la cuerda de irnos al otro lado y pues vamos a darle a intentarlo, pues me aventé y no tiene caso, no tiene caso: dos días sin comer, dos días sin nada, en el cerro, en el río, todo mojado, la neta no es fácil".

—¿En qué momento los detectaron? —

“Ya casi llegando”.

—¿A dónde iban a llegar? —

“No me acuerdo cómo se llama, un club de cacería y ahí nos iban a levantar un carro, pero no llegamos”.

—¿Y le tuvo que pagar el pollero? —

“No, íbamos a pagar llegando allá pues, pero no, muy difícil“. 

—¿Cuánto tiempo estuvo sin comunicarse con su familia? —

“Tres días”. 

Llegando a Tecate, Ramón mostraba el lugar donde cruzó el muro y recordó: “Me dijeron que iban a ser sólo cuatro horas de camino, pero no, fueron tres días, dos noches"
https://www.milenio.com/policia/mexicano-deportado-de-eu-se-reencuentra-con-su-familia

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